MI HÉROE

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Permitidme que hoy no hable de mí transformación física, ni mi trabajo, ni nada relacionado con el coaching ni las dietas. ¡Hoy quiero hablar de mí héroe! Una de las personas que están siempre  en mi mente  y a la que he dedicado parte de mi vida,  tal y como él ha sacrificado y dedicado la suya por mí. En algún otro post lo he mencionado, pero no de la manera que él se merece.

Hace un año en una clase de Ingles la profesora nos propuso que hiciéramos una redacción sobre alguien al que admirábamos, y a mi inmediatamente me vino a la cabeza ÉL, MI PADRE. Como mi nivel de inglés no daba para mucho, en aquella redacción me limité a escribir sobre lo trabajador y luchador que ha sido mi padre en su faceta profesional. Mi padre fue minero, digo fue porque está retirado y ya no ejerce, pero su sangre siempre será negra como el carbón. Él siempre tiene la mina presente, si le das ocasión, no dudes que te acabará hablando de ella, para él es como esa “amante” a la que se ama y odia a partes iguales (creo que aprecia más sus virtudes, que los defectos que los demás vemos en esa dura profesión). Pero la historia de mi héroe no se basa solo en la admiración que siento por su trabajo, que también, pero como él hay muchos mineros y con puestos mucho más difíciles y duros que el de mi padre.  Si este escrito tratara sobre la minería sería titulado “Mis héroes” porque para mí todo aquel que baja a la mina a ganarse el pan lo es, pero hoy no van por ahí los tiros.

Este escrito lo tenía planeado en mi cabeza desde hace tiempo, pero no sabía muy bien por donde empezar. Todo se desencadenó y comenzaron a brotarme mil ideas cuando la semana pasada, escuché la canción Mi héroe “de Antonio Orozco; en ese momento sentí que el cantautor había escrito lo que yo tenía en mi mente pensado en qúe decir y plasmar sobre esta persona. Quien haya escuchado la canción seguro que le vienen a la mente sus propios héroes, pero permitidme que para mí esta letra sea la descripción  clara y transparente lo que para mí es mi padre:

Jamás, lo vi, mirar al miedo con tanto coraje, jamás. 
Ganar una partida tan salvaje, y yo,
Aún llevo tus consuelos de equipaje.

Jamás, lo vi, tener tanta sonrisa escaparate jamás,
Callar tantos tormentos y desastres, y tu
Otra vez cambiando lágrimas por bailes.

Se pueden,
Llenar los siete mares de valientes y nunca llegaría a parecerse
Ni a un cuarto del valor que tú sostienes, si mi amor,
Se puede
Tener el sacrificio del más fuerte y nunca llegaría a parecerse
Ni a un cuarto del poder que está en tu mente, corazón por siempre, serás
Mi héroe…
Mi héroe…
Por siempre, serás, mi héroe..

 

A estas hermosas palabras de Antonio Orozco, nada más puedo añadir esta humilde “Gordita con gafas”, solo aprovechar de paso que ayer fue el día del padre y tuve la suerte de pasarlo con él y  que otra vez me demostrara lo grande que es y que siempre será mi héroe. Parecerá una tontería, pero es un lujo poder contar con alguien tan genial como mi padre, nadie es perfecto, él no lo es, pero me da igual porque yo le quiero tal y como es y “Se pueden, robar todos los lujos del que tiene y nunca llegaría a parecerse ni un cuarto a la riqueza que él tiene...”

Gracias papá por todo, y por seguir siendo y demostrándome lo héroe que eres.

Un saludo de la Gordita con gafas

Nota: para los que no hayas escuchado esta preciosa canción aquí os dejo el enlace del Youtube para que al escucharla penseís en vuestros héroes.

EN BUSCA DE LA PERFECCIÓN ME ENCONTRÉ CON LA EXCELENCIA.

Las personas en general, y sobre todo las que tienen baja autoestima, tienden a buscar la perfección y al final esos comportamientos encaminados a la perfección hacen que nos pasemos la vida tratando de ser “copias” de modelos que representan esa perfección que la sociedad o nosotros mismo tenemos prefijada.

Pienso que en la actualidad, tenemos una excesiva obsesión por la categorización de las personas: solteros vs casados, gordos vs flacos, heterosexuales vs homosexuales, listos vs tontos…

Un vez que ya nos sentimos clasificados  dentro de una categoría, nos pasamos la vida buscando la perfección que suele reflejarse principalmente por comparación con otros individuos a los que consideramos de nuestro mismo patrón. Por ejemplo: cuando eres un estudiante  y quieres llegar a la perfección  no te conformas con el 5, ni el 6 ni el 7… o consigues el 10 o te sientes fracasado, frustrado incluso en casos extremos puedes a llegar a pensar que eres tonto por haber suspendido. Otro claro ejemplo es con nuestro aspecto físico; Yo antes, a pesar de ser siempre consciente de que era obesa, me trataba siempre de comparar con gente a la que también consideraba gorda, con la finalidad de autocompadecerme o de autoconsolarme: “mira esa está peor que yo”, incluso se lo preguntaba a mi pareja (¿yo no estoy así de gorda , verdad?, mi madre etc… como si eso fuera a cambiar la situación, o si pudiera sentirme mejor que alguien estuviera más gordo que yo.

Entre los muchos artículos leídos y cursos que últimamente he realizado de Programación Neurolingüística (PNL) descubrí en que consiste la EXCELENCIA y la importancia y diferencias que existen entre ésta y la perfección.

PERFECCION—–Expectativas—EXCELENCIA

Normalmente todos tendemos a la perfección,  y eso hace que nuestro comportamiento y nuestra conducta determine,  o no,  si somos perfeccionistas. Esto encima es una lacra, porque si no llego al grado de perfección que el mundo me exige o yo misma me exijo no soy una perfeccionista, entonces me derrumbo, me siento fracasada y empiezo a programarme y autosabotearme, a decirme frases tipo: “nunca seré perfecta”, siempre lo haré mal” etc. etc.

Sin embargo el proceso REALISTA es lo que nos debe conducir a la EXCELENCIA. La excelencia es tratar de dar lo mejor de nosotros mismos sin objetivo de alcanzar la perfección, es simplemente tratar de dar lo mejor de mi como persona como individuo excepcional y único que soy , no como un granito más del desierto, ni un huevo más de la cesta.

La diferencia entre la perfección y la excelencia también está condicionada por el tipo de expectativas que nos planteamos. No es lo mismo plantearse las expectativas dirigidas y enfocadas sobre un comportamiento (por ejemplo si no llego a la talla 36 no seré atractiva, si no saco un 5 seré tonta, si saco un 10 seré la más lista…)  que enfocar las expectativas hacia ti misma, hacia ti como persona (Ejemplo: lo importante es que me encuentre saludable, lo importante es enriquecerme con el conocimiento y aprender…)

A día de hoy sé que la perfección no existe y menos la perfección por comparación, ver esas modelos maravillosas de la talla 36 y pretender llegar a ese estado es un absurdo, hoy lo sé, pero no puedo negar que me lo he planteado y si me descuido a saber dónde habría llegado, porque llegué a no saber poner fin en busca de esa perfección.

Las personas nos fustigamos pensando que con una cierta edad no tener una talla de ropa, un estatus social, una pareja, un trabajo etc. es un fracaso… porque todos tenemos que ser cortados por el mismo patrón y la sociedad trata de que nos sintamos  frustrados sin esa talla 36, sin ese trabajo de director general, sin esa familia con 2 niños y un monovolumen estupendo que nos lleve de vacaciones al chalet de la playa  etc.

Como dice una de mis Coachees: ¡YO ME NIEGO!

Me niego a esa actitud narcisista( si he dicho bien, es narcisismo puro)  de sentirme fracasada por no estar tan delgada como quisiera, ni ser tan lista como quisiera, ni ser la hija, madre, esposa… perfecta.  Me niego a las categorías, me niego a las comparaciones, me niego a rendirme cuando no consigo algo a la primera y a resignarme al: “¡esto no es para mí!”,” nunca lo conseguiré”…. La de veces que me he dicho esas frases a mí misma y HOY LO GRITO

 ¡ME NIEGO!

UN SALUDO DE LA GORDITA CON GAFAS.

EL ARTE DE DECIR QUE NO

EL ARTE DE DECIR QUE NO

Hoy empiezo mi post con el título de una canción de Fangoria que siempre me ha gustado cuyo estribillo dice así:

 “El arte de decir que no
de forma natural
La ciencia del perfecto adiós
tajante y sin dudar.
El arte de la negación
de tanta utilidad
Para

poder decir que no
sin freno ni marcha atrás,
sin sentirme mal”

¿Por qué nos resulta tan difícil decir que no? ¿Por qué somos tan idiotas de anteponer las prioridades de otros a las propias? ¿Por qué lo hacemos?: Hay muy diversas razones, algunas son razonables, otras altruístas y, la mayoría de ellas, equivocadas:

  • Queremos ayudar. Confundimos comportamientos supuestamente positivos con otros supuestamente negativos. Parece que negarse a hacer algo es egoísta, mientras que aceptar es un acto de amabilidad, generosidad y empatía.
  • Temor a ser rechazados. Queremos caer bien a los demás, y buscamos su aprobación. No queremos que nos marginen.
  • Respeto a los demás. A veces consideramos que, simplemente, esa persona no se merece un no por respuesta.
  • Temor a enfrentamientos. Queremos evitar conflictos innecesarios y mantener un buen ambiente. No queremos que una relación se tambalee como resultado de una negativa.
  • Sentimiento de culpabilidad. A menudo no nos quedamos tranquilos cuando decimos que no. Estamos constantemente castigándonos a nosotros mismos por esa decisión, aunque fuera totalmente lógica.
  • Temor a perder oportunidades. Pensamos que si decimos que no ahora, en el futuro no nos ofrecerán otras cosas que sí pueden interesarnos.

Yo creo que básicamente se podrían resumir todas estas razones y muchas otras en una sola palabra: MIEDO. Miedo a  quedar como un egoísta, miedo a que alguien piense que no le queremos, miedo al fracaso, miedo al “que diran de mi”…. Mil miedos que frenan y ocultan al verdadero YO.  Porque existe una premisa muy clara que todos deberíamos entender: “cuando te digo NO , me digo SI a mí”  ese Decir NO significa tomar la decisión de dejar espacio para algo mejor.

En mi caso personal me costo mucho empezar a decir que no a ciertas personas, situaciones, e incluso comidas. Pero una vez que ya uno coge  carrerilla ya no hay quien le pare.

Los beneficios que he encontrado con esta práctica son:

  • Primero, una mayor congruencia conmigo misma.  Ya no hago las cosas por complacer a los demás sacrificando mis deseos.
  • Segundo, centrarme en las cosas importantes de mi vida. Ahora doy prioridad a mis objetivos, esos para los que nunca tenía tiempo por ayudar y satisfacer a los demás
  • Tercero, una vida más minimalista, más relajada, sin una agenda llena de actividades que no quería hacer, o de objetos materiales que compraba solo por impulso y que ahora ocupan solo espacio.

Una vez que empiezas a aprender a decir que NO:

  • Te das cuenta de que las personas que siguen a tu lado, son las que realmente necesitas y serán tus VERDADEROS AMIGOS.
  • Lo que de verdad tienes es lo que necesitas.
  • Y cuando ya eres libre del miedo, sabes que lo que estás haciendo es lo que de verdad quieres hacer y es LO CORECTO; ¡porque te darás cuenta de que solo estarás rodeado por las personas y cosas que quieres y necesitas y te habrás librados de aquellas que no te aportaban nada… en definitiva serás más LIBRE!!

 

¿Cómo se puede aprender a decir que no?

  1. Sé asertivo: “La Asertividad es la habilidad de expresar nuestros deseos de una manera amable, franca, abierta, directa y adecuada, logrando decir lo que queremos sin atentar contra los demás. Negociando con ellos su cumplimiento”
  2. Sé EMPÁTICO, no simpático.
  3. Acepta que no puedes con todo
  4. Se rotundo sin ser agresivo
  5. Evita la expresión “es que…” después de un NO
  6. Entrena el NO
  7. No tengas miedo
  8. Mantén un lenguaje corporal firme.
  9. Discúlpate solo lo necesario
  10. Procura un NO CERRADO, sin opciones.

Basta ya de anteponer a nuestros hijos, padres , madres, parejas amigos etc. etc. No nos sintamos egoístas por ejercer nuestro derecho de autodeterminación y no nos dejemos manipular por los chantajes emocionales muy comunes en estas situaciones.

Aquí en mi consulta lo digo a diario, la primera persona a la que debemos aprender a querer es a nosotros mismos,  porque solo así podremos amar plenamente a nuestros hijos, parejas, padres…

No inventes excusas, sino la situación se repetirá constantemente. Ni siquiera tienes por qué dar explicaciones. Tú eres el dueño de tu tiempo.

Debemos a aprender a decir que NO sin justificaciones, sin esperar que nos comprendan; no debemos dejar que el sentimiento de culpa o el miedo  gane la partida.

SALUDOS DE LA GORDITA CON GAFAS