EN BUSCA DE LA PERFECCIÓN ME ENCONTRÉ CON LA EXCELENCIA.

Las personas en general, y sobre todo las que tienen baja autoestima, tienden a buscar la perfección y al final esos comportamientos encaminados a la perfección hacen que nos pasemos la vida tratando de ser “copias” de modelos que representan esa perfección que la sociedad o nosotros mismo tenemos prefijada.

Pienso que en la actualidad, tenemos una excesiva obsesión por la categorización de las personas: solteros vs casados, gordos vs flacos, heterosexuales vs homosexuales, listos vs tontos…

Un vez que ya nos sentimos clasificados  dentro de una categoría, nos pasamos la vida buscando la perfección que suele reflejarse principalmente por comparación con otros individuos a los que consideramos de nuestro mismo patrón. Por ejemplo: cuando eres un estudiante  y quieres llegar a la perfección  no te conformas con el 5, ni el 6 ni el 7… o consigues el 10 o te sientes fracasado, frustrado incluso en casos extremos puedes a llegar a pensar que eres tonto por haber suspendido. Otro claro ejemplo es con nuestro aspecto físico; Yo antes, a pesar de ser siempre consciente de que era obesa, me trataba siempre de comparar con gente a la que también consideraba gorda, con la finalidad de autocompadecerme o de autoconsolarme: “mira esa está peor que yo”, incluso se lo preguntaba a mi pareja (¿yo no estoy así de gorda , verdad?, mi madre etc… como si eso fuera a cambiar la situación, o si pudiera sentirme mejor que alguien estuviera más gordo que yo.

Entre los muchos artículos leídos y cursos que últimamente he realizado de Programación Neurolingüística (PNL) descubrí en que consiste la EXCELENCIA y la importancia y diferencias que existen entre ésta y la perfección.

PERFECCION—–Expectativas—EXCELENCIA

Normalmente todos tendemos a la perfección,  y eso hace que nuestro comportamiento y nuestra conducta determine,  o no,  si somos perfeccionistas. Esto encima es una lacra, porque si no llego al grado de perfección que el mundo me exige o yo misma me exijo no soy una perfeccionista, entonces me derrumbo, me siento fracasada y empiezo a programarme y autosabotearme, a decirme frases tipo: “nunca seré perfecta”, siempre lo haré mal” etc. etc.

Sin embargo el proceso REALISTA es lo que nos debe conducir a la EXCELENCIA. La excelencia es tratar de dar lo mejor de nosotros mismos sin objetivo de alcanzar la perfección, es simplemente tratar de dar lo mejor de mi como persona como individuo excepcional y único que soy , no como un granito más del desierto, ni un huevo más de la cesta.

La diferencia entre la perfección y la excelencia también está condicionada por el tipo de expectativas que nos planteamos. No es lo mismo plantearse las expectativas dirigidas y enfocadas sobre un comportamiento (por ejemplo si no llego a la talla 36 no seré atractiva, si no saco un 5 seré tonta, si saco un 10 seré la más lista…)  que enfocar las expectativas hacia ti misma, hacia ti como persona (Ejemplo: lo importante es que me encuentre saludable, lo importante es enriquecerme con el conocimiento y aprender…)

A día de hoy sé que la perfección no existe y menos la perfección por comparación, ver esas modelos maravillosas de la talla 36 y pretender llegar a ese estado es un absurdo, hoy lo sé, pero no puedo negar que me lo he planteado y si me descuido a saber dónde habría llegado, porque llegué a no saber poner fin en busca de esa perfección.

Las personas nos fustigamos pensando que con una cierta edad no tener una talla de ropa, un estatus social, una pareja, un trabajo etc. es un fracaso… porque todos tenemos que ser cortados por el mismo patrón y la sociedad trata de que nos sintamos  frustrados sin esa talla 36, sin ese trabajo de director general, sin esa familia con 2 niños y un monovolumen estupendo que nos lleve de vacaciones al chalet de la playa  etc.

Como dice una de mis Coachees: ¡YO ME NIEGO!

Me niego a esa actitud narcisista( si he dicho bien, es narcisismo puro)  de sentirme fracasada por no estar tan delgada como quisiera, ni ser tan lista como quisiera, ni ser la hija, madre, esposa… perfecta.  Me niego a las categorías, me niego a las comparaciones, me niego a rendirme cuando no consigo algo a la primera y a resignarme al: “¡esto no es para mí!”,” nunca lo conseguiré”…. La de veces que me he dicho esas frases a mí misma y HOY LO GRITO

 ¡ME NIEGO!

UN SALUDO DE LA GORDITA CON GAFAS.

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