LA INFANCIA parte 2

Continuando con la entrada anterior, me había comprometido a analizar mi caso personal de porqué yo con apenas 9 años ya era la gordita con gafas:

  1. La herencia: una obesidad genética.

Existen miles de estudios científicos que demuestran que entre un 40% y un 90% de los casos,  la heredabilidad juega un papel importante entre las causas de la obesidad.  Mi misión en este blog no es ponerme  a tratar aquí cuestiones científicas pero para quién quiera saber algo mas aquí dejo dos enlaces de dos artículos bastante resumidos que tratan esto.

http://www.20minutos.es/noticia/1987174/0/herencia-genetica/obesidad/gen-cep19/

http://www.facmed.unam.mx/deptos/salud/periodico/obesidad/factores.html

No todos los hijos de padres gordos son gordos, de hecho en mi caso por aquel entonces ni mis padres ni mi hermano lo eran. Pero es innegable que cuando nos comparamos con otros tendemos a decir: “esto a mi me engorda” “tengo una amiga que come lo que le da la gana y no engorda” ”yo como poquísimo y engordo mogollón”…  aunque no son ciertas en sí mismas, tienen en ocasiones mucho fundamento, porque ninguna persona responde de la misma manera ni a un alimento ni a un fármaco ni a nada.

  1. Los malos hábitos alimenticios.

La bollería industrial (ese gran amigo de los niños) se puede convertir en tu mayor enemigo con el paso del tiempo. En mi caso, durante mi infancia contaba con la suerte de tener una tía que regentaba una tienda de ultramarinos,  es decir,  “un buffet libre de comida a mi alcance” a pesar de disponer fundamentalmente de fruta fresca y de calidad,  yo solía decantarme más por los Donuts, chocolate, gominolas… y los números 1 de las delicias gastronómicas para mí: “ Los dulces a granel de La Repostería El Bernesga” Quienes no seáis de León puede que no conozcáis estos suculentos manjares, pero cada vez que entraba en aquella tienda me era imposible no caer en la tentación de degustar un petisú , un lazo, una magdalena, una palmera… lo que más a mano tuviera y si podía una de cada jeje.

Que feliz fui en aquella tienda junto a mi tía “jugando a ser dependienta” y que poco entendía,  por aquel entonces,  a mi tío que tanto me decía: “come una pera y deja esas guarradas” jajá

  1. El sedentarismo.

Lo normal en los niños,  y más en un pueblo, es  que te pasas el día en la calle corriendo  de un lado para otro  y jugando ( a la comba, a la goma, al castro, al escondite, al bote…) pero a medida que empiezas a ser “la gordita con gafas” a la que siempre eligen la última, a la que nadie quiere en su equipo por ser más lenta o más torpe, acabas optando por pasar de ir a jugar con los de tu edad  y refugiarte en las faldas de tu madre o en el paraíso de la paz y la felicidad que es para ti la tienda de tu tía, que encima de adorarte,  allí te sientes protegida y te lo pasas pipa vendiendo cosas, ayudando a colocar a tratar con las clientas, viajas con ella a pueblos distintos como vendedora ambulante … qué de cosas aprendí gracias a ti Conchita!

  1. Comer sola.

Cuando tus padres trabajan los dos  y tú sales del cole a la hora de comer y no hay nadie en casa, te encuentras en la cocina una sana y nutritiva comida que con mucho esmero ha preparado para ti tu madre la tarde-noche anterior, pero tú  con 11-12 años no dices: ¡Qué bien, lentejas para comer! ¡Puré de verduras!; no tú que eres ya muy espabilada te preparas un bocata de lo que pilles, aprendes a cocinar fritos, sándwiches y lo rematas con un buen Dalkie de fresa (mis favoritos, Puff cuantos habré comido durante aquellos años jeje)

Bueno pues con estos 4 puntos fundamentales creo que ha quedado bien contestada la maldita pregunta de los “locos bajitos” ¿Por qué estas tan gorda? ; Que no solo te la preguntarán durante tú infancia, sino que los muy “listejos” se pasarán preguntándotela toda la  vida, tengas tú la edad que tengas. Lo único bueno, es que con el paso de los años, ya no te afecta tanto como por aquel entonces y con una simple respuesta tipo  “es que yo como mucho” suelen quedarse conformes jajá.

Un saludo de la gordita con gafas

2 comentarios

  1. María Bragado · octubre 13, 2015

    Si yo hubiera tenido una tía Conchita a la que ayudar en una tienda habría sido la gorda sin gafas 😹😹😹😹, a mí tampoco me escogían para jugar porque decían que era una cursi 😔😔😔😔y también me refugiaba en las faldas de mi madre y en libros y en la barbie,me sirvió para leer mucho ,así q q todos aquellos que no me elegisteis para formar chupi Pandi,gracias por hacerme amar la lectura.
    Estoy enfanchada a tu blog Vikinia me encantaaaaa y recuerda esto …..ahí va ….te quieroooooooo

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  2. Raquel García · octubre 22, 2015

    Me gusta muchísimo tu Blog, me siento totalmente identificada. Un trauma casi tuve yo!! Molestaba a todos los chiquillos!!! J,j,j, eran otros tiempos!!! Qué se le va a hacer!!!

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