¿LOS OBJETIVOS CONSEGUIDOS = A SUEÑOS CUMPLIDOS?

Hace un par de días me desperté recordando una cita que no sabía muy bien a quien correspondía, ni donde la había oído. La frase decía: “La diferencia entre un sueño y un objetivo es una fecha”  yo toda emocionada la publiqué en mi Twitter mi Facebook y en algún sitio más fijo. Una de mis amigas, muy curiosa ella,  me pregunto a quién correspondía la cita y yo derechita me fui a “San Google “y me salió que correspondía a un tal Edmundo Hoffens.  ¡Y me quede tan pancha!  sin molestarme quien era el personaje  en cuestión ni a cuento de qué ni porqué dijo semejante verdad. Hoy profundizando e investigando un poco mas he descubierto que el tal Edmundo es un empresario de éxito chileno que se dedica al sector de los recursos humanos y dijo tan impactante frase en una conferencia en Buenos Aires en el año 1995. Él mismo reconoce que no le pertenece, que es de esas FRASES DE PATRIMONIO UNIVERSAL, pues también se cree que  puedo haber correspondido  a Platón, Nerón, Napoleón incluso a Frida Kahlo.

Una vez aclarada la procedencia y pertenencia de tal imperiosa verdad, hoy me propongo hablar de un sueño que ¡hoy he sido capaz de realizar! Con lo cual ya no es un sueño es un objetivo cumplido y la fecha del éxito es el 18 de octubre de 2015.  Hoy domingo fresquito de otoño con el cielo encapotado y con trazas de lluvia, la gordita con gafas ha corrido 5,5 km en la carrera de la lucha contra el cáncer de mama en la ciudad de  León. Muchos de vosotros os estaréis preguntando ¿y cuál es el sueño? ¿Y el objetivo…?  Vayamos por partes:

SUEÑOS = OBJETIVOS cumplidos en el día de hoy para esta gordita con gafas:

  1. Superar el miedo a salir en mallas a correr con ropa ajustada, sin sentirse ni avergonzada ni observada como cientos de miles de veces que me propuse hacer deporte y esa razón me frenó a hacerlo.
  2. Plantearme una meta y conseguirla. Mi meta no era ni llegar la primera ni hacer los 5,5 km en 10 minutos, era simplemente ser feliz y disfrutar de practicar deporte, ese gran enemigo de esta gordita con gafas que me ha perseguido y bloqueado durante tantos años impidiendo e incluso renunciando a realizar actividades maravillosas  con mis amig@s  y familia, como son ir a pasear al campo, ir en bici, hacer una ruta por la montaña, subir a ver una cascada en el Atlas de Marruecos, no practicar buceo en las aguas turquesas de Natal (Brasil), nunca tirarme de cabeza en una piscina… etc. etc.

Vivir con miedo a no ser capaz de hacer una cosa tan simple,  como es subir una pendiente cuando estás en una visita turística (qué mal humor tuve y pague con mi pareja durante mi estancia en la magnífica ciudad de Toledo, como tuve que convencer a mis amigos para que subieran en bus al Albaicín de Granada… son tantas y tantas tristes historias…)

  1. Darse cuenta de lo importante que es estar a gusto con tu cuerpo y tu mente y lo mucho que ayuda tener una buena amiga al lado que te apoya y te dice “venga Vir solo nos quedan dos esprines” “vamos campeona”… Gracias Manolita porque ya es la segunda carrera, de muchas en las que participaremos y nos superaremos. Porque aunque es cierto que no llegamos las primeras, si lo conseguimos en 40:02 minutos seguramente entre las 1000 primeras de 6500 que participaban. Y además nos reímos y bailamos practicando Zumba después del esfuerzo realizado como que acabáramos de levantarnos de la cama.
  2. De mi boca hoy no ha salido ningún ¡no puedo! De mi mente ningún pensamiento negativo… eso sí que es un gran triunfo!!!

Por estas y otras muchas razones, pónganse objetivos, propónganse realizar sus sueños y éstos, llegada la fecha más inesperada se harán realidad.

Un saludo de la gordita con gafas

LA INFANCIA parte 2

Continuando con la entrada anterior, me había comprometido a analizar mi caso personal de porqué yo con apenas 9 años ya era la gordita con gafas:

  1. La herencia: una obesidad genética.

Existen miles de estudios científicos que demuestran que entre un 40% y un 90% de los casos,  la heredabilidad juega un papel importante entre las causas de la obesidad.  Mi misión en este blog no es ponerme  a tratar aquí cuestiones científicas pero para quién quiera saber algo mas aquí dejo dos enlaces de dos artículos bastante resumidos que tratan esto.

http://www.20minutos.es/noticia/1987174/0/herencia-genetica/obesidad/gen-cep19/

http://www.facmed.unam.mx/deptos/salud/periodico/obesidad/factores.html

No todos los hijos de padres gordos son gordos, de hecho en mi caso por aquel entonces ni mis padres ni mi hermano lo eran. Pero es innegable que cuando nos comparamos con otros tendemos a decir: “esto a mi me engorda” “tengo una amiga que come lo que le da la gana y no engorda” ”yo como poquísimo y engordo mogollón”…  aunque no son ciertas en sí mismas, tienen en ocasiones mucho fundamento, porque ninguna persona responde de la misma manera ni a un alimento ni a un fármaco ni a nada.

  1. Los malos hábitos alimenticios.

La bollería industrial (ese gran amigo de los niños) se puede convertir en tu mayor enemigo con el paso del tiempo. En mi caso, durante mi infancia contaba con la suerte de tener una tía que regentaba una tienda de ultramarinos,  es decir,  “un buffet libre de comida a mi alcance” a pesar de disponer fundamentalmente de fruta fresca y de calidad,  yo solía decantarme más por los Donuts, chocolate, gominolas… y los números 1 de las delicias gastronómicas para mí: “ Los dulces a granel de La Repostería El Bernesga” Quienes no seáis de León puede que no conozcáis estos suculentos manjares, pero cada vez que entraba en aquella tienda me era imposible no caer en la tentación de degustar un petisú , un lazo, una magdalena, una palmera… lo que más a mano tuviera y si podía una de cada jeje.

Que feliz fui en aquella tienda junto a mi tía “jugando a ser dependienta” y que poco entendía,  por aquel entonces,  a mi tío que tanto me decía: “come una pera y deja esas guarradas” jajá

  1. El sedentarismo.

Lo normal en los niños,  y más en un pueblo, es  que te pasas el día en la calle corriendo  de un lado para otro  y jugando ( a la comba, a la goma, al castro, al escondite, al bote…) pero a medida que empiezas a ser “la gordita con gafas” a la que siempre eligen la última, a la que nadie quiere en su equipo por ser más lenta o más torpe, acabas optando por pasar de ir a jugar con los de tu edad  y refugiarte en las faldas de tu madre o en el paraíso de la paz y la felicidad que es para ti la tienda de tu tía, que encima de adorarte,  allí te sientes protegida y te lo pasas pipa vendiendo cosas, ayudando a colocar a tratar con las clientas, viajas con ella a pueblos distintos como vendedora ambulante … qué de cosas aprendí gracias a ti Conchita!

  1. Comer sola.

Cuando tus padres trabajan los dos  y tú sales del cole a la hora de comer y no hay nadie en casa, te encuentras en la cocina una sana y nutritiva comida que con mucho esmero ha preparado para ti tu madre la tarde-noche anterior, pero tú  con 11-12 años no dices: ¡Qué bien, lentejas para comer! ¡Puré de verduras!; no tú que eres ya muy espabilada te preparas un bocata de lo que pilles, aprendes a cocinar fritos, sándwiches y lo rematas con un buen Dalkie de fresa (mis favoritos, Puff cuantos habré comido durante aquellos años jeje)

Bueno pues con estos 4 puntos fundamentales creo que ha quedado bien contestada la maldita pregunta de los “locos bajitos” ¿Por qué estas tan gorda? ; Que no solo te la preguntarán durante tú infancia, sino que los muy “listejos” se pasarán preguntándotela toda la  vida, tengas tú la edad que tengas. Lo único bueno, es que con el paso de los años, ya no te afecta tanto como por aquel entonces y con una simple respuesta tipo  “es que yo como mucho” suelen quedarse conformes jajá.

Un saludo de la gordita con gafas

LA INFANCIA parte 1

Mucha gente es de las que opina que “cualquier tiempo pasado fue mejor” sobre todo si se trata de la infancia, donde no existen las hipotecas, la búsqueda de trabajo los problemas de pareja etc. etc.

 Yo no puedo decir que mi infancia fuera horrible, pero sí suele ser durante esa  etapa de la  vida  donde “las gorditas con gafas” comenzamos a sentirnos diferentes y a experimentar las consecuencias de lo que ese apelativo conlleva.

Vivir la infancia en un pueblo tiene muchas ventajas: puedes estar todo el día en la calle jugando (hasta que tu madre se asoma a la ventana de noche y te pega un grito de esos de “vengaaaaa sube para casa”)  disfrutas de la naturaleza, el aire limpio… yo creo que dispones de más libertad que si vives en una gran ciudad.  El inconveniente: que todo el mundo te conoce y ¿Cómo te conoce? , Pues o bien como la “hija de…”, la hermana de…” o  ya os imaginareis… “la gordita con gafas”.

Durante estos años esos “locos bajitos” (inocentes y con lengua viperina jeje) que te rodean pueden llegar a ser muy crueles (seguramente inconscientemente). En esa etapa todos nos cuestionamos todo y algunos tienen la imperiosa necesidad de preguntar constantemente “¿y tú porque eres tan gordita? ¿Y tu porque estas así? “Claro tu con 10, 11 años no sabes que contestar ante esas preguntas tan incomodas, porque al final tú piensas que tu al igual que el resto de niños tienes la paga el domingo y te la gastas en el kiosco comprando las mismas chuches que compran todos y los mismos cromos que todo el mundo intercambia según la moda de turno.  Así  que ante esa pregunta ¡te quedas alucinada , no tienes ni idea de a qué viene ese ni qué contestar, puesto que tu comes los mismos Phoskitos  , las mismas Panteras Rosas y la misma cantidad de Bollycaos para coleccionar las pegatinas de “TOI DORMIDO” “TOI CANSAO” “NO TOI” ¿os acordáis? Eso si la de “TOI CON HAMBRE” Y “TOI GLOTÓN” niegas tenerla jajá es más si puedes hasta la escondes por ahí…

A  partir de esa pregunta que una niña no sabe contestar (pues quizás en los 80 no teníamos tanta información ni veíamos más tele  que el Barrio Sésamo, el Un Dos Tres  y poco más)todo empieza a cambiar , porque empiezas a tener miedo de que te vuelvan a preguntar y no saber qué contestar, porque ya empiezas a pegarte un berrinche cada vez que alguien te la vuelve a repetir (eso sí, se pasa bien rápido con un buen bocata de Nocilla y unos mimines jeje), eso y contestar NO SÉ  es lo único que por aquel entonces podía hacer.

Ahora que ya no soy aquella niña y que dispongo de suficiente información en este tema (soy Ingeniera Agrónoma, Dietista y me he especializado en el Coaching Nutricional) si sabría contestar a aquella horrible pregunta con mayor o menor acierto…  Por eso, y porque este post ya está siendo bastante largo os insto a que continuéis leyéndome pues en la próxima entrada contestaré a esa pregunta.

Un saludo de La gordita con gafas  

PRESENTACIÓN

“La gordita con gafas”, esa soy yo y he sido toda mi vida, puede que el que vea mi foto de perfil se esté preguntando, vale lo de las gafas pero ¿gordita? ¿Dónde?

Teniendo en cuenta que esta foto es reciente (concretamente de la boda de un buen amigo de hace 15 días) es obvio que hoy en día ya no tengo ese sobrepeso que me ha acompañado toda mi vida desde que tengo uso de razón, de hecho ya durante la Primera Comunión, con apenas 9 añitos ya era la “gordita de las gafas” con la que su madre las pasó canutas para encontrar un vestido jajá Eso sí, al final aunque prestado, ¡fui divina!

“La gordita con gafas “ha sido mi nombre toda mi vida (pongamos 35 años), la gordita de las gafas en el cole, en el instituto, en la universidad, en los trabajos… sí así es como la gente te suele recordar después de que alguien te ha presentado y dicho tu nombre incluso varias veces. La próxima vez que pregunten por ti para identificarte es muy probable que utilicen  “la gordita de las gafas” y zas! Inmediatamente te han identificado y así será muy probablemente como te recuerden. Esto no es ni bueno ni malo, solo una realidad que much@s de los que me estéis leyendo entendéis perfectamente.

Estar “gordita” (me encanta este eufemismo de obesa) es algo que a muchos nos ha tocado vivir y que se acaba asumiendo muy rápidamente en algunos casos y prácticamente nunca en otros.  Soy de las que piensan que las gordit@s nos pasamos la vida tratando de luchar contra nosotr@s mism@s con mayor o peor acierto.

Yo personalmente soy de las que ha probado todo tipo de dietas milagro, dietas de profesionales, dietas de marcas conocidas, dietas de internet en fin… ya sabéis… y hoy después de perder 55 Kg en aproximadamente año y medio, me he dado cuenta de que la única forma de conseguirlo, la fuerza motriz capaz de impulsar esa transformación esta dentro de ti y con un poco de ayuda profesional SI SE PUEDE!

Bueno pues hasta aquí mi presentación, espero que os haya gustado y si os habéis sentido identificados o interesados en mi historia sigáis leyendo mi blog y divulgándolo.

Un Saludo. La Gordita con gafas.